La reelección del Secretario General de la OEA refleja la fuerte pugna política en la región

La Asamblea de la OEA no tuvo en cuenta la petición de postergar la elección, expresada por México y los 13 países insulares del Caribe sobre la base de los riesgos del coronavirus

JM Arrugaeta, Globalrights.info • 23/3/2020 • Global Rights • 97 Viste

La reelección el pasado viernes del uruguayo Luís Almagro como Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) refleja la enconada pugna política, ideológica y económica que se desarrolla en este continente desde hace casi dos décadas.

Reunidos en su sede en Washington, los representantes de los 34 miembros de la OEA procedieron a la reelección de su actual Secretario General, Luís Almagro, con el voto a favor de 23 de los países, el rechazo de otros 10, y la no participación de uno (Dominica).

La Asamblea de la OEA no tuvo en cuenta la petición de postergar la elección, expresada por México y los 13 países insulares del Caribe (CARICOM, sobre la base de los riesgos del coronavirus.

Apremiado por lo que al parecer resulta una urgencia, es decir “garantizar” el control de la organización, el propio Almagro procedió a la votación final, aunque la reunión fuese sin saludos entre embajadores, sentados a más de dos metros de distancia y con sus manos protegidas con guantes.

Sin embargo reelección de Almagro, considerada una “victoria” por los que apoyan por su gestión, claramente alineada con los intereses de los EE.UU en la región, resulta más que relativa si se tiene en cuenta que en el 2015 fue electo por 33 de los 34 votos posibles.

La gestión de Almagro durante sus primeros cuatro años de mandato han estado marcado por la polémica, y por un claro alineamiento a favor de los intereses de los EE.UU en la región: Una  activa la campaña a favor del derrocamiento del Gobierno constitucional de Venezuela, llegando a aceptar como representante legítimo ante la OEA al embajador de Venezuela nombrado por el autoproclamado Presidente “encargado” de Venezuela Juan Guaidó, (que no cuenta con el reconocimiento en la ONU).

A lo que hay que sumarle el papel, cada día más sospechoso, de la misión de observación de la OEA en las pasadas elecciones de Bolivia, donde mediante un cuestionado informe, aun no publicado, el propio Almagro certificó un fraude generalizado, que sirvió de base para un golpe civico-militar en contra del mandatario electo, Evo Molares. Lo mismo sucede respecto a la tolerancia y aceptación final del fraude electoral, constatado por la misma OEA, de las elecciones en Honduras.

Teniendo en cuenta lo señalado además a los 23 votos obtenidos por Almagro en su reelección habría que restarle, por su escasa legitimidad, los aportados por los representantes oficiales de Venezuela, Honduras y el gobierno “de facto” de Bolivia, lo cual nos permite hacernos una idea más exacta de la correlación de fuerzas políticas en la región.

El nuevo mandato de Luís Almagro seguramente estará marcado por una actividad política bastante más “moderada, acorde a la perdida de apoyo hacia su persona y la abierta desconfianza expresada por países importantes de la región, como son  México o Argentina.

Pero por si lo anterior no fuese suficiente también hay que señalar que la llegada de la pandemia del coronavirus a América Latina y el Caribe amenaza con ser devastadora en una región donde las políticas económicas neoliberales han llevado al mínimo a los sistemas de salud pública y asistencia social, la distribución de la riqueza es la más desigual del planeta, las deudas públicas están al máximo y sus ingresos por exportaciones están basadas esencialmente en materias primas y energéticas y el turismo, sectores todos a la baja en estos momentos.

Un cóctel político, económico y de salud pública que anuncia un futuro cercano de alta inestabilidad social y de potenciales explosiones sociales, que ya el pasado año estallaron de diversos países del subcontinente, y que ahora cuentan con todas las condiciones para agravarse. Un futuro incierto y convulso al que la OEA tendrá que hacer frente, con un cuestionado Luis Almagro al frente.

 

ph by Cancillería del Ecuador – Generic (CC BY-SA 2.0)

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