Este es un acuerdo para construir las Paz, no para que nos maten

Criselda Lobo, más conocida como “Sandra”, y Jairo Reinaldo  son colombianos, ella senadora y él representante a la Cámara, ambos pertenecen al partido FARC, heredo directo de la antigua guerrilla FARC-

Orsola Casagrande, JM Arrugaeta * • 18/7/2019 • Talking Peace • 190 Viste

Criselda Lobo, más conocida como “Sandra”, y Jairo Reinaldo  son colombianos, ella senadora y él representante a la Cámara, ambos pertenecen al partido FARC, heredo directo de la antigua guerrilla FARC-EP. Sus 35 y 36 años de militancia armada abalan sus firmes y profundos compromisos políticos. Se encuentran de gira por Europa para explicar los incumplimientos por parte del Gobierno de los Acuerdos de Paz de La Habana, y la grave situación que atraviesa ese proceso de paz, por el asesinato sistemático tanto de ex-guerrilleros como de lideres sociales y campesinos.

Durante su estancia en Euskal-Herria han realizado encuentros con electos al Parlamento de Gasteiz y representantes de EH-Bildu, PNV y Unidas Podemos.

 

¿Cuales son los objetivos de su gira política europea?

 

Sandra– Nuestro partido nos dio la tarea de hacer una gira por diversos países de Europa para dar a conocer el incumplimiento del avance de la implementación del Acuerdo de Paz y la crisis humanitaria que tenemos en nuestro país por el asesinatos sistemáticos de lideres y lideresas y  militantes de nuestro partido, queremos sensibilizar a la UE antes estos hechos gravísimos que están ocurriendo en nuestro país.

Jairo R. Calas– El proceso de reincorporación de los excombatientes se encuentra en una etapa muy difícil por la falta de garantías, igual pasa en lo referente a los asesinatos que se vienen dando en el territorio nacional, también el transito a la actividad económica en la legalidad por parte de los excombatientes, el Gobierno no ha cumplido con lo básico que es entregarle la tierra a los casi trece mil campesinos que somos los excombatientes de las FARC-EP, algo que necesitamos para comenzar nuestra actividad productiva.

 

¿Que responsabilidad consideran que tiene la llamada comunidad internacional en la aplicación de los Acuerdos de Paz?

 

S– Cuando iniciamos conversaciones fue con apoyo de la comunidad internacional, con países garantes y acompañantes, además el Acuerdo fue radicado en Berna, como acuerdo especial en los Convenios de Ginebra, y también fue llevado al Consejo de Seguridad la la ONU, por lo tanto nuestro Acuerdo tiene el blindaje internacional y eso es por lo que estamos aquí, para hacerles sentir la necesidad de que la comunidad internacional se persone de verdad en lo que está ocurriendo con la implementación del Acuerdo en nuestro país.

 

¿En qué aspectos concretos se podría implicar Europa?

 

JRC– Hay una situación que para los colombianos es muy grave que es el tema de la violación de los DDHH a los que se ve sometido el campesinado de Colombia ante el anuncio gubernamental de reiniciar  el proceso de fumigación con grifosato en todo el territorio nacional. Se va a presentar una situación humanitaria pero también ambiental sumamente compleja y queremos traer esa alerta a Europa. Además queremos decirles que a pesar de sus esfuerzos por contribuir al fondo multi-donante para la construcción de la Paz en Colombia estos fondos no están llegando a cumplir los objetivos para los cuales han sido desembolsados. Creemos que las naciones de Europa deben contribuir de manera significativa a darle un giro al destino de estos recursos para que puedan contribuir de manera efectiva a la construcción de la paz en el país.

 

Además de los incumplimientos que habéis citado ¿cuales serían otros incumplimientos que consideráis significativos?

 

JRC- La crisis del Acuerdo es general porque este es un Acuerdo para la modernización del Estado colombiano, para la modernización de la sociedad colombiana. Cada uno de puntos convenidos apuntan a eso y fundamentalmente apuntan a resolver un problema que es muy complejo en Colombia: los orígenes del conflicto colombiano están en el campo, por lo que el punto uno y cuarto del Acuerdo mismo tienen como objetivo producir transformaciones muy importantes en los espacios rurales colombianos. Buscar una ruta que permita resolver las problemáticas de esa población es uno de los objetivos centrales del Acuerdo.

Hay otros aspectos de incumplimientos, por ejemplo, en materia de seguridad para la actividad política y para la actividad de las organizaciones sociales. En el punto 3 y 4 del acuerdo final se crean los mecanismos de seguridad para la búsqueda y persecución de los bienes del narcotráfico y de los grupos paramilitares, para poder desarrollar una política de Estado tendente a su desmantelamiento, eso no se ha cumplido.

 

El Presidente Iván Duque anuncio hace semana y media una serie de medidas para garantizar  la integridad física de los ex-guerrilleros ¿Consideráis que el Gobierno tiene voluntad política de cumplir ese objetivo?

 

S– El gobierno no tiene voluntad. Desde su campaña electoral Duque dijo que iba a hacer trizas el Acuerdo y es lo que ha intentado.

En cuanto a garantías aprobaron unas instancias que ya están en el Acuerdo, no son nuevas, son parte de lo que se acordó, como la comisión nacional de garantías, que se reunió por primera vez en enero, estamos en julio y no se ha convocado ninguna más. Tenemos seguridad en cuanto a escoltas pero esto no es suficiente. Las garantías de seguridad dependen también del desmantelamiento de los grupos paramilitares, el Gobierno no lo ha hecho, ese es otro punto que esta acordado.

También hay que desescalar ese lenguaje tan violento que se usa contra quienes firmamos un acuerdo, nosotros firmamos para construir la paz, para construir un nuevo país, no para que nos asesinen.

 

¿La situación actual en Colombia puede derivar en la continuación de una violencia estructural en el país?

 

JRC– Cada momento de la historia del país va teniendo connotaciones distintas, yo creo que el esfuerzo que estamos pidiendo a la comunidad internacional es para completar la paz en Colombia, y eso significa una política de Estado, primero para la implementación del Acuerdo ya firmado, pero también para continuar el proceso de diálogo con el ELN y establecer una ruta efectiva de sometimiento del paramilitarismo. En todo los procesos de negociaciones que han ocurrido en el  mundo la gente que no se acoge al proceso siempre ha existido, en Colombia creemos que es la excepción, al día de hoy el porcentaje de la gente que ha regresado a esa actividad realmente es muy mínimo.

 

Algunos ex-combatientes de las FARC-EP, tanto dirigentes como cuadros intermedios, se han distanciado de los Acuerdos, incumpliendo algunos de los compromisos adquiridos, ¿como valoráis esta situación?

 

JRC- Algunos compañeros han decidido resguardarse, nosotros lo que creemos es que este proceso lo tenemos que consolidar entre todos los que participamos activamente en él: los ex-guerrilleros de las FARC-EP, el Estado colombiano, y la comunidad internacional y por eso estamos aquí porque creemos que este proceso debe consolidarse para bien del continente pero también como un reto de la comunidad internacional.

 

¿Y cual es la posición del partido FARC ante estas actitudes?

 

S- La implementación del acuerdo y la paz no depende de individuos, tiene que ver con nuestra nación entera. Los procesos no son rectos como nosotros quisiéramos, tienen altibajos, el primero ha sido el incumplimiento del Gobierno en cuanto a la reincorporación lo que ha incidido en dar diferentes lecturas en compañeros que han decidido optar acciones individuales, no en lo que nosotros unánimemente nos comprometimos. Ellos no están fuera del proceso pero sí fuera de la linea de nuestro partido, eso hay que decirlo claramente.

 

JRC– Cuando decidimos adoptar la lucha armada lo hicimos de manera colectiva, cuando tomamos la decisión de hacer dejación de las armas lo hicimos de manera colectiva, luego cualquier decisión de ocultarse, de tomar alguna acción preventiva debe ser una acción del partido, no puede obedecer a decisiones de carácter individual. Lo que reclamamos de todo el mundo es que la autoridad moral de la continuidad de este proceso está en la cohesión colectiva, y todos debemos estar para respaldar la decisión que tomamos los más de 13 mil ex-combatientes que hoy somos el partido FARC, porque la política del partido es una sola.

 

*Publicado por el diario BERRIA

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